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Andar entre tejos y cabras
Senderismo
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LA BARCINA, POR CAMINOS DE CABRAS SALVAJES

De entrada, me quitaré protagonismo para hablaros de la cumbre vecina de la Barcina, donde a menudo frecuentan las cabras salvajes del Ports.

Con la cumbre de la Barcina nos conocemos bien. Cada mañana, cuando el sol nos despierta desde el horizonte del mar del Ebro, nos miramos y nos saludamos. Yo desde mis 1441 metros, y la Barcina desde sus 1353 metros.

En esta propuesta os invito a visitar la Barcina recorriendo su cresta y observando las fantásticas vistas panorámicas que esconde desde su cima. Además, si visitáis la cumbre de la Barcina, seguramente os vendrán a saludar las cabras hispánicas (Capra pyrenaica); a las que les encanta coronar nuestras cimas.

Tengo que reconocer que tengo un amor especial por las cabras salvajes. Os aseguro que muchos días no veo a nadie mas que a ellas, y la compañía, en estas altitudes se agradece mucho. Al mismo tiempo me hacen sentir muy orgulloso, ya que als Ports se concentra el principal reducto de esta especie en la península Ibérica. De hecho, aquí vive una población estable de unos 3.600 ejemplares.

Dejadme que os explique unas cuantas cosas sobre las cabras. Las hembras mesuran unos 120 centímetros de largo i 60 de alto, y tienen unos cuernos bastante cortos, similar al de las cabras domesticas. Los machos, en cambio, pueden llegar a medir 150 centímetros de largo y 80 de alto, alcanzando un peso de 110 kilos. Los cuernos de estos son mas gruesos y pueden llegar a ser el triple de largo que el de la hembras. Los machos adultos también tienen una cara mas alargada y la típica barba oscura debajo de su mandíbula.

Ruta cedida per la Carme i l’Ignasi

LOS ARBOLES VIEJOS AMIGOS. LOS TEJOS DEL MARTURI

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A muchas especies vegetales les gusta vivir en mis montañas. Una de ellas es muy especial, el tejo. ¿Lo habíais escuchado alguna vez? Los tejos dels Ports son viejos amigos, juntos hemos formado una larga amistad.

El tejo está en peligro de extinción. Ha sufrido un fuerte retroceso en Europa, en Cataluña, es muy difícil encontrarlos. Normalmente aparecen de manera puntual entre bosques de ecinas, hayedos o pinos, como es el caso dels Ports. La singularidad del tejo viene marcada por ser una especie que necesita unas condiciones muy específicas para desenvolverse, por conseguir vivir muchos años y por ser mortal, sí, mortal para algunas especies y para los humanos.

El tejo para reproducirse necesita la presencia de pajaros que dispersen sus semillas. No ha de verse amenazado por la presencia de otros arboles competidores.

Como podéis ver es una suerte contar con dos ejemplares de tejo centenarios entre mis montañas. No queda bien que lo diga, pero envidio la vecina montaña de la Mola del Boix, que tiene dos de los mas espectaculares.

Os animo a caminar por la Mola del Boix y visitar los dos tejos del Marturi. Lo que hace singular el tejo mas grande es su tronco – que en algún momento de su larga vida se ha partido a causa de un relámpago, la nieve o el viento – y crece un considerable pino rojo (Pinus sylvestris) a unos 4 metros de altura. El tejo mas joven, todo y no ser tan grande como el primero, también es bastante grande.

Si decidís visitar nuestros tejos centenarios id con cuidado. El tejo es famoso por su toxicidad, es una especia mortal para los humanos. Todo esto lo ha convertido en un árbol misterioso y un símbolo venerable de la muerte y la supervivencia entre diversas culturas.

¿Os atrevís?